Aviso de desalojo.

Clava en su piel las garras de las excusas,

cada palabra difumina un poquito más los límites del amor propio y

las lágrimas nutren una mentira carnívora.

Si se hubiera dicho la verdad…

Si la hubiéramos dicho…

No se tendrían por qué haber desempolvado los enanos,

ni pagar los vicios de las pulgas;

los caniches de colores no tendrían depresión

y la mujer barbuda no se hubiera visto obligada

a depilarse las piernas

para buscar un nuevo empleo.

Lo único que tendríamos que haber hecho era decir la verdad.

Así

este circo que nos montamos

no hubiera

fracasado nunca.

Ghosting

Es el fantasma que corona mi lista de llamadas perdidas,

es el fantasma que ocupa tres grupos de WhatsApp y un cajón vacío en mi apartamento ficticio.

Es el «que guapa estás» que brotó cuando menos lo esperaba

y volatilizó en un sueño de estos

de estos que recuerdas no haber tenido.

Soy el corazón partido que ha perdido la caja blanca de tiritas de emergencia.

Soy la que sigue revisando si ha cambiado el tick a azul, aunque no haya vibrado el móvil en el bolsillo.

Soy la persona que creyó tener un futuro contigo.

Rima LIII de Gustavo Adolfo Bécquer

Nunca quise ser tu musa;

nunca quise ser tu obsesión poética durante esas madrugadas bohemias que dejaban un rocío de alcohol sobre la alfombra;

nunca me gustó que dibujaras un halo blanco sobre mi cabeza con los restos de coca que quedaban desperdiciados sobre la mesilla de noche.

Yo solo quería ser como esa golondrina del poema de Bécquer,

y desplegar las alas en el cielo

y volar de balcón en balcón

para que otros envidiaran nuestros juegos de amor

y fueran ellos

aquellos

que nos versaran.

Confinamiento

Nunca dejarás de sorprenderte con las vueltas que da la vida;

ayer estábamos paseando en un parque, jugando a besarnos

con margaritas entre los labios y

dibujando en el aire corazones con nuestras huellas dactilares,

sin darnos cuenta

de cuánto podríamos echar de menos acariciar las palmas de nuestras manos

y lamer nuestras lenguas a escondidas de todos esos desconocidos que paseaban por El Retiro.

La distancia me aniquila.

No sé si piensas en mí como yo pienso en tu risa,

tu sonrisa,

las curvas de tu cuerpo.

Hoy te tengo en la pantalla, primer plano, sin maquillaje.

Odio la tecnología que me impide tocarte el lunar escondido por tus pestañas.

Te pido que vengas y tú no acercas la carita para que pueda llevar al día el registro de tus pecas.

Joder, nena, eres la mujer más bonita que conozco.

Ofidio nocturno

Arrastra su cuerpo sobre la húmeda tierra;

bajo sus uñas, la saliva de algún predador

convertido en presa a la hora de la siesta:

lecho, el suelo; sábana, la sombra de un ciprés viejo.


Llantos en la llanura: un alfa ha caído.

Rugidos de júbilo: un nuevo matriarcado ha nacido.

¿No descansará mejor y más tranquilo

el herbívoro?

Lecho, el suelo; sábana, la sombra de un ciprés viejo.


Muda la piel sedienta de cálidas caricias;

frías las manos, fríos los pies

asomados en la penumbra.

Lecho, el suelo; sábana, la sombra de un ciprés viejo.

Veneno en los labios, escamas en la cintura

y su guarida,

escondida:

lecho, el suelo; sábana, la sombra de un ciprés viejo.